Muchísimo trabajo me ha costado llegar hasta aquí. Muchísimos esfuerzos. Sentimientos. Llantos. Sobre todo risas. Momentos buenos. Momentos malos. Pero sobre todo AMOR.
Es difícil expresar o decir algo que sea exactamente lo que siento por esa persona. Por él. Serían millones de palabras las que describiesen cada momento vivido, cada tiempo ganado o cada tiempo perdido. Son tantos momentos que tardaría una vida en escribirlos.
Todo comenzó un seis de Diciembre. Indecisiones, nervios. Para mí en ese momento todo lo que me rodeaba temblaba. Todo se reía de mí y de lo que yo pensaba en ese momento. Lo quiero sí y mucho, pensamientos así corrían dentro de mí. ¿Seré tan feliz como me imagino, a su lado? Esa pregunta es la que más me llenaba. ¿Tratará tan bien a la persona que más quiere? Yo creo que sí, vamos a probar y vivir momentos que nadie pueda regalarnos, solo los dos. Querernos tú a mí y yo a ti.
¡Dicho y echo! A día de hoy no me arrepiento de probar esta aventura a su lado. De vivir esos momentos de locura con una pizca de amor. De pasear cogida de su mano. De recorrer cada parte de su cuerpo. De dormir junto a su pecho. De saborear sus labios. De todo todo, pero lo que más, de quererlo como lo quiero.
Darle las gracias a Dios, pero sobre todo a él por hacerme sentir de esta manera a su lado. Por no querer irme nunca. Porque juntos podemos y lo vamos a conseguir. No tengo prisa. Quiero que todo surja despacio, a su debido tiempo.
Necesito que me prometas que me llevarás al fin del mundo contigo. Que nunca vas a soltar mi mano por muy despegada que esté de la tuya. Que por siempre seremos uno. ¿Lo haces? Porque yo sí. Te lo prometo una y mil veces. Y recuerda: "Lo más lejos, a tu lado"

No hay comentarios:
Publicar un comentario